Cortijo Pallarés, situado en lo que antiguamente se conocía como el olivar de Permingo, más concretamente en la suerte
de Patarín, se levanta bajo los cimientos de una antiguo cortijo que morfológicamente se estructura en torno a un patio cerrado.
El verdadero encanto del Cortijo Pallarés es que toda esta restauración ha si llevada acabo por su actual propietario,
Curro Pallarés, artesano de la forja y la carpintería de madera y dedicado desde hace más de 50 años a la construcción
y restauración de coches de caballos.
Esto ha permitido que verdaderamente, dentro del cortijo se viva un ambiente de la época y que en cualquier rincón donde fijemos
la mirada no deje de llamarnos la atención el buen gusto de los trabajos artesanales.